miércoles, 8 de abril de 2020

Cuantas veces nos demoramos o incluso no nos acercamos por miedo a que sea “mucho”? Por miedo a sentir que molestamos o que quizás estamos demostrando mucho?
Qué va a pensar?
Cuántas veces nos aguantamos expresarnos, preguntar, proponer; ya sea cariño, amor, interés, preocupación, enojo, o un por medio de un pequeño gesto?
Cuántas veces te dijiste “y si la pifio”, o el famoso “qué va a pensar si...”
Estoy sumamente segura, que muchos, la mayoría, alguna vez se preguntó cosas en relación a ésto; como así también alguna vez escuche e incorporé en mí que el NO siempre ya está como respuesta y que proponer o preguntar esta lejos de perder sino de ganar.
En esta vida no nos cruzamos por casualidad ni por la más mínima idea, nos cruzamos com cada persona para encontrarnos, para conocernos, crecer y aprender de alguna u otra forma. Nos cruzamos para aventurarnos, para sostenernos y sostener, para vivir una aventura especial llena de locura, energía. Nos cruzamos para animarnos y animar a un otro que hoy quizás necesite una sacudida, para hoy poder sostenerlo y quizás mañana pueda sostenernos un otro.
Ninguna relación, ni ningún encuentro ya sea virtual,  o en persona se da por casualidad, ni la más tonta que uno pueda imaginar. Nos cruzamos para encontrarnos, para arriesgarnos, pero más que nada para sentirnos vivos de una manera especial. Vayamos por el reencuentro. Animemosnos que el NO va a estar siempre que uno se quede estático. Si el corazón, la intuición y la percepción insiste, solo queda la acción