Son esas las contradicciones de la vida, sentir cerca y estar tan lejos, amar con locura y desear con todo tu corazón no verlo nunca más.
Es cuestión de actitud, tener la madurez suficiente para ser consciente de que lo único que nos queda es aceptar esto que nos pasa, dejar de creer que va a desaparecer y tratar de acostumbrar a nuestro corazón a todo esto.
Intentando hacer leve el dolor de no tenerte cerca como antes, me resigno a perderte.
Cuanto más alto está mi ánimo, más dura es la caída hacia el precipicio cuando tomo consciencia de la realidad.