martes, 9 de julio de 2013

Y asi , en la marea nocturna, me acosté junto a mi amada, mi amada, mi vida y mi novia, en el sepulcro allá cerca del mar. En su tumba junto al murmullo del mar.
Una tragedia no necesita tener sangre y muerte basta con que todo se llena de esa tristeza magestuosa que es el placer de la tragedia